Nuestra propuesta educativa se centra en el alumno como persona -fundamentado en la concepción Aristotélico-Tomista que entiende que la persona es una unidad sustancial de cuerpo y alma, de naturaleza espiritual-.

Reconocemos la Educación como proceso dinámico y como hábito. Valoramos y cultivamos lo permanente que hace a la esencia de la persona y su formación en los valores y estamos atentos a los cambios continuos de la realidad física y social que nos permite adaptarnos a sus necesidades.

Este proceso permite que la persona asimile lo cultural y moral y se diferencie desde lo personal. Guiamos al alumno para que descubra sus cualidades, talentos, gustos e intereses, sus formas de trabajo, su originalidad y creatividad.

Contribuimos en la formación de una persona íntegra que con esfuerzo desarrolla sus capacidades espirituales, cognitivas, físicas, sociales y artísticas, sus propias competencias y asume y supera sus limitaciones. Una persona que con responsabilidad y compromiso, asume su proyecto de aprendizaje.

Propiciamos que el alumno descubra y desarrolle su potencial para que logre su equilibrio psicofísico, domine su voluntad y desarrolle competencias que le permitan en su futuro proseguir estudios superiores, trabajar, elegir su proyecto de vida y encontrar su manera de trascender.

Educar es preparar a nuestro alumno para desempeñarse en el mundo de los adultos y los desafíos que esto implica; sabiendo tomar correctas decisiones para su vida personal, familiar, social y ciudadana.

Para lograr lo expresado, priorizamos y trabajamos en el fortalecimiento de la autoestima para que el alumno pueda actuar con seguridad, en forma organizada, con límites claros acorde a su edad y situación, con una identidad bien definida y un sólido sentido de pertenencia.